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sábado, 16 de enero de 2010

Cebo: Huevas de erizo a la portuguesa. Nº 67 octubre 2008

En la web de la editorial GRUPOV




La pesca a cebo con huevas de erizo "a la portuguesa"
En un anterior reportaje en nuestro país hermano, Portugal, un pescador de surfcasting me sorprendió en una entrevista para esta revista sobre la utilización de un infalible cebo: huevas de erizo amarradas con un trozo de media femenina.


En otra visita, aprovecho la charla con el campeón del mundo luso José Alfonso, para que nos explique paso a paso esta singular y autóctona técnica portuguesa.

En aquel país, el uso de las huevas de erizo como cebo está tan popularizado que incluso en algunas tiendas de pesca se comercializan para los pescadores deportivos.

Su utilización en la pesca se remonta a la antigüedad, procedente de las técnicas usadas por los profesionales del mar.

El erizo en las costas Atlánticas lusas se recoge con la marea baja, siendo una especie muy abundante en Portugal. Mientras la legislación de nuestro país hermano permite la recolección de nada menos que dos kilos por persona y día, por el contrario en España tendremos que atenernos al reglamento de cada autonomía. Hay muchas comunidades donde existe un plan de comercialización, o protección como especie, por lo que su recolecta está rigurosamente prohibida. Habrá que revisar el reglamento de nuestra zona, o investigar donde comprarlos si se comercializan para el consumo.

CAPTURA PRECAVIDA
El erizo de mar pertenece a la familia de los equinodermos, similar a las estrellas de mar o a los conocidos como pepinos de mar. Si la legislación lo permite y abunda por nuestra zona, nos podemos plantear el recolectar unos erizos para probar su demostrada efectividad.

Para su recogida, en las costas portuguesas se utilizan el buceo en la ribera aprovechando las “mareas vivas”, aquellos ciclos en los que la marea baja tiene más amplitud, lo que permite llegar fácilmente a aquellos lugares normalmente sumergidos por el agua del Atlántico. Hay zonas próximas a la costa donde se pueden recoger en superficie aprovechando el momento de máxima bajada del mar.

Aún siendo fácil de coger, evidentemente hay que extremar las precauciones con sus afilados pinchos que pueden producir heridas, así como hinchazón y dolor durante un largo periodo. Precisamente en el primer instante, cuando el equinodermo está recién capturado de su medio natural, es cuando afila aún más sus espinas móviles protectoras, adoptando una actitud defensiva. Es el momento de extremar aún más las precauciones, por lo que unos guantes protectores se hacen casi imprescindibles. Para arrancarlos de las rocas no hará falta más que una herramienta alargada y plana, como un largo cuchillo por ejemplo, ya que tampoco está adherido como una lapa. Es un animal móvil que se desplaza con ayuda de unos pequeños pies.

Una vez recolectados, y si no los necesitamos para la pesca inmediata, lo aconsejable será guardarlos en un cubo en un lugar fresco y alejados de la intensidad solar para que escurran la gran cantidad de agua que almacenan en su interior. De este modo también conseguimos que las huevas adquieran más rigidez para su anzuelado. Pero no podemos exceder su conservación en vivo más de una jornada.

(Más información en la revista)


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