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domingo, 17 de enero de 2010

REPORTAJES SOBRE SINTRA (PORTUGAL) Nº 81 Diciembre 2009 y 82 de enero 2010

En los números 81 y 82 de PESCAMAR de diciembre de 2009 y enero de 2010 se publicaron dos reportajes sobre los acantilados de Sintra (Portugal) cerca de Lisboa donde los pescadores se juegan la vida bajando entre verticales de infarto. Gracias al asesoramiento de Luis Batalha, un gran pescador de la zona y que es de los más prestigiosos de Portugal, nos acercaremos al Cabo da Roca, el punto europeo más metido en el Atlántico




PUEDES VER UN PEQUEÑO RESUMEN DEL PRIMER REPORTAJE EN LA WEB DE EDITORIALV


En el reportaje de enero se habla sobre el "cesto rabeca", un utensilio artesanal que permite acercar grandes piezas en escenario de pesca complicados. En el vídeo se explica, por Luis Batalha, que a su vez es el protagonista y guía de ambos reportajes, y en diciembre a leer la revista y se dan más detalles sobre este utensilio auxiliar

Quién quiera comprar este utensilio, sobre 50 euros por ser soldado y hecho a mano, en este comercio de caza y pesca Sintra se puede adquirir:

Alberto da Soledade Brancana & filhos
Av. D.Francisco de Almeida 7
2710-562 SINTRA (Portugal)
Teléfono 00 351 21 923 02 94
Fax: 00 351 21 923 49 23
casabrancana@gmail.com



TE MOSTRAMOS LOS PRIMEROS PÁRRAFOS DE ESTE REPORTAJE


Sintra
Viajamos hasta el faro Cabo da Roca, en Portugal, el punto de la Europa continental más metido en el Atlántico.

Pesca extrema en el extremo de Europa

Texto: José Luis Lago García

Fotos: Luis Batalha y José Luis Lago García


In situ, conoceremos cómo los pescadores deportivos bajan por los verticales acantilados jugándose la vida en busca de las lubinas, sargos o doradas que acuden a estas fértiles y limpias aguas. Un excelente pescador reconocido en todo el país, Luis Batalha, nos guía por estos parajes de ensueño.

La zona de Sintra-Estoril es una de las más turísticas de Portugal por su proximidad a Lisboa, a unos treinta kilómetros, y por el glamour que por allí se respira, ya que hace apenas cincuenta años nobleza y realeza hicieron de esta recogida playa su morada entre mansiones de lujo. Más atractivos como su famoso casino, el circuito de carreras donde se celebran campeonatos del mundo, o la inevitable visita al Palacio Nacional da Pena, un castillo sacado de un cuento, obligan a una parada en el viaje por nuestro país hermano. Recordemos que nuestro Rey, Don Juan Carlos, pasó en Estoril su infancia durante su exilio en el franquismo, navegando en este mar por la desembocadura del Tajo en el velero antiguo de su padre, el Conde de Barcelona. Una estatua de Don Juan con su esposa Doña Mercedes, preside una rotonda de esta ciudad de la nobleza.

Argumentos para pasar unos días de turismo y descanso no faltan. Pero los pescadores no podemos dejar de lado el aprovechar el viaje para probar la caña en otras costas, y capturar, si es posible, otras especies distintas o de mayor porte que las que nos ofrece nuestro litoral. Únicamente el hecho de observar a los pescadores en su tarea, ya es para muchos de nosotros una satisfacción mayor que el recorrer todo el día sin descanso algunos aburridos atractivos turísticos. Y en Portugal, no es difícil ver la silueta de la caña en cualquier punto de su larguísimo litoral.

LA MANO NEGRA
Entre los cantiles que bordean Sintra encontraremos aguas limpias, sin contaminación, y con abundancia de mariscos, percebes o mejillones. Estamos en la “punta de la nariz” de la silueta que forma la Península Ibérica, cuyo perfil recuerda a un rostro.

Si nos adentramos en costas más próximas al río Tajo, el pescado puede ser menos abundante que en el litoral próximo de Sintra. A pesar de que las aguas salobres de la desembocadura del río Tajo que abrazan a Lisboa forman un escenario perfecto de pesca, no podemos olvidar los efectos de la sobrepesca comercial y la contaminación propia en una gran área urbana de una capital europea, lo que limita la presencia de grandes peces como sería de esperar en este privilegiado entorno natural. Luis Batalha, el pescador que nos asesora y guía sobre ésta su zona, me cuenta que poco a poco las grandes lubinas, e incluso corvinas de gran porte, se adentran cada día más en la desembocadura del gran río, al ofrecer cada día unas aguas menos turbias de la acción industrial y humana.

Comentar que en este artículo nos referimos a la costa de Sintra, pero que el monumental pueblo del mismo nombre no está en el mar, si no unos diez kilómetros tierra adentro. Muchos pescadores vienen de todas partes de Portugal a tentar en este litoral, y también extranjeros.

SIGUE EL ARTÍCULO EN LA REVISTA



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