Hace unos pocos años visité Lanzarote y preparé el material necesario para un interesantísimo reportarte, la pesca de grandes rayas desde orilla que en Canarias las conocen como "chuchos". Conté con el asesoramiento y guía de Ibón Inchaurbe (Foto superior derecha), un magnífico pescador deportivo que junto a su amigo José Guerrera (foto superior izquierda) me llevaron al pesquero ideal. No salió el gran monstruo que esperábamos, de más de 50 kilos, incluso hasta 90 ó 100 kilos, pero al final pescaron ante mi incredulidad un buen bicho de 20 kilos que no estaba nada mal. Para mí fue una excitante experiencia ver salir el bicho entre la noche (foto inferior)
También desde
Gran Canaria me asesora otro gran asiduo del roquedo, mi amigo José Docampo, maestro de la pesca desde kayak que se conoce en el mundillo de la pesca como “Sar-dina” que junto con su compañero de pescatas Fernando
Tarano conocen bien esta técnica.
Pesca
de grandes rayas “chuchos” en Canarias desde costa
Nuestras islas atlánticas son un
gran lugar de pesca de otras especies o tamaños que no deambulan por
las costas peninsulares, o que su presencia es testimonial. En el
caso de las rayas pastinacas, aquí llamadas chuchos, se abre una
modalidad de pesca “sin muerte”, en el que los lugareños de
orilla buscan el combate contra estos nobles animales de los que no
es tan difícil capturar ejemplares entre 20 a 60 kilogramos.
Texto: José Luis Lago García
Fotografías: Autor e Ibón
Inchaurbe
Ya es conocido que nuestras
afortunadas islas son un magnífico destino de pesca tanto de orilla
como altura. Especies menos abundantes, o inexistentes en algunas
partes de la península como espetones, dentones, túnidos,
escualos…son accesibles incluso desde el roquedo. Otras grandes
presas como las rayas pastinacas conocidas por allí como “chuchos”,
tampoco son excepcionales. Goza de buena población gracias a que no
son un plato gastronómico de nuestras islas afortunadas y que los
pescadores profesionales o sus depredadores naturales no han
esquilmado o mermado aún esta especie. La mayoría de las ocasiones,
y por el fuerte sabor de los ejemplares adultos, su carne no es
apreciada para el consumo.
Algunos pescadores deportivos tientan estos rayiformes para luchar contra ejemplares grandes que posibilitan un gran combate deportivo, puesto que pueden cobrar piezas habitualmente con más de 60 kilogramos, ¡¡¡incluso pueden picar gigantes de 100 a 200 kilogramos desde orilla!!! Se busca en la disputa contra los grandes alados del mar del poder disfrutar de una entretenida jornada intentando arrastrar al aerodinámico pez a la orilla, devolviéndolos después al agua en agradecimiento a su noble defensa.
¡Al pesquero!
Nos guían en esta
aventura los pescadores lanzaroteños Ibón Intxaurbe y su compañero
José Guerrera. También desde Gran Canaria nos asesora otro gran
asiduo del roquedo, José Docampo “Sar-dina” que junto con su
compañero de pescatas Fernando Tarano conocen bien esta técnica.ç
Llegamos a un roquedo Lanzaroteño con
Ibón al pesquero ideal por la parte este de la isla. Un factor
esencial a tener en cuenta para localizar su presencia es que estas
especies aplanadas prefieren los fondos lisos de arena, terreno que
no siempre es fácil encontrar o detectar entre estas islas
volcánicas plagadas de fondos rocosos.
Otro punto favorable para
asegurar mayor presencia de estas especies es la ubicación de
piscifactorías en las proximidades al pesquero: “Las mantas
y las rayas se ponen en los fondos próximos a los viveros, ya que
tienen alimento de los desperdicios y comida sobrante que cae al
fondo” nos comenta Ibón en Lanzarote. Desde Gran Canaria,
José Docampo aporta otro interesante para dar con su pesquero:
“También se encuentran en abundancia por puertos pesqueros,
ya que se alimentan de las sobras que los barcos tiran al agua cuando
limpian las cubiertas o las redes de pesca. Además, estos peces
utilizan las quillas de los barcos para limpiarse el lomo de
parásitos, rozándose contra ellos”.
En Lanzarote llegamos al pesquero
ubicado por el sur de la capital Arrecife, donde tenemos que avanzar
por un roquedo altamente resbaladizo, ya que las piedras volcánicas
negras cuando se mojan en la costa Lanzaroteña parecen una auténtica
pista de hielo. Es un gran riesgo, pues hay que andar con mucho
cuidado y apoyar la suela en las rocas húmedas que estén cubiertas
por una caracolilla. Las piedras secas sí que nos permiten andar con
soltura, pero hay que extremar la cautela sobre la pulida superficie
de los guijarros empapados de agua de mar, ya que son altamente
deslizantes.
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bonito report, noraboa
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