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domingo, 2 de enero de 2011

Recolección de miñocas o gusanos de ría en Galicia. Pescamar nº 45 diciembre 2006




Técnica: Aprovisionamiento de gusanos marinos

RECOLECCIÓN DE “MIÑOCA” GALLEGA

Entre la diversidad de cebos naturales, sin duda los gusanos arenícolas son lo más adecuado para atraer a diversas especies. Anélidos como coreanas, americanos o titas no faltan en las tiendas, pero lo mejor es ofrecer al pez el producto de su entorno, y si podemos recogerlo nosotros mismos, obtendremos el cebo más fresco. Os mostramos in situ cómo recogen entre fangos los pescadores de la ría de Arousa los gusanos marinos de su zona, aquí denominados como miñocas.

Texto y fotos: José Luis Lago García

Para una buena jornada de pesca, sobre todo si el día se vislumbra como fructífero, se necesita del abastecimiento de una buena cantidad de gusanos. La morralla también nos arrebata parte de este valioso y costoso cebo que teníamos pensado para otras piezas más deseadas.
Si tenemos la posibilidad de coger nosotros la carnada, con el ahorro podríamos desviar un presupuesto extra para ampliar nuestra caja con artificiales o plomos.
Viviendo cerca del mar, o pasando unos días de vacaciones en la costa, perderíamos una oportunidad de recolectar nuestros gusanos marinos, siempre que se den por la zona. Ofrecer al pez un cebo bien fresco, de su litoral, que se retuerza con contundencia y no algo atolondrado tras el trasiego del transporte, ofrecerá, sin duda, mejores garantías de éxito.
La cogida de estos invertebrados también supone completar el proceso de la pesca en todas sus fases, ser de algún modo autosuficientes, y vivir nosotros mismos una experiencia natural del mar.





Averiguar su emplazamiento

Pero no en todas las costas se desarrollan por igual, por lo que el primer paso será investigar si en la zona que frecuentamos nuestra línea se pueden encontrar gusanos marinos. Un primer truco será ir a la tienda de aparejos de pesca más prestigiosa de la zona y preguntar si venden gusanos autóctonos de esas riberas, ya que creemos que éstos serán los más apropiados para nuestra pesca. Con esta excusa, podremos obtener los primeros datos interesantes, como si se crían por la comarca o en otra localidad relativamente cercana a nuestro destino.
Nuestro segundo paso será la habitual tertulia en los muelles, rocas o espigones con algún otro compañero de lance que comparta espacio con nosotros. También conviene pasear por algún puerto pesquero y comentarle algún marinero si conoce el lugar de refugio de nuestros deseados amigos, ya que seguro que él los utilizará para su pesca en barca, o saber esta información por su conocimiento de la costa.




Pero esta pequeña pesquisa puede no ser siempre fructífera, ya que siempre hay gente reacia a proporcionar estos valiosos datos, bien por timidez o desgana, pero sobre todo por temor al saqueo masivo de tan valioso invertebrado, cada vez menos abundante y más deseado, lo que incluso puede llevar a que se nos proporcionen datos falsos.
Por tanto, el último paso, o el primero para los que no quiera seguir los anteriores, será el llevarnos por nuestro instinto, y como pescadores que somos, explorar o intentar descubrir el lugar más adecuado a la cría de los gusanos, mediante el conocimiento y examen de las características biológicas de los terrenos donde pueden habitar sumergidos nuestros anélidos amigos.



Playas más adecuadas

Destacar, en primer lugar, que las posibilidades de éxito para rastrear a pie a estos gusanos marinos serán mayores en el Cantábrico y Atlántico, que en el Mediterráneo, ya que en este último litoral las mareas son apenas imperceptibles, lo que hace que no sea posible capturarlos durante la bajamar a pie de arena.
Lo segundo, que estos arenícolas prefieren los lugares abrigados y con salinidad baja, por lo que tanto los estuarios, rías, desembocaduras de ríos, o ensenadas recónditas, serán los lugares preferidos para cobijarse.
Por último, subrayar que se desarrollan en playas cuya arena sea fangosa, y donde abunden las algas que los alimentan. Un terreno formado por lodos facilita el vivero y hábitat que necesita, donde encuentra su alimento y facilidad para excavar sus galerías.
Otro lugar adecuado serán tierras fangosas cercanas a las orillas con características pedregosas, ya que sus rocas, o la abundancia de piedras sueltas subterráneas, suponen una barrera natural que impide que profundicen más sus cavidades subterráneas, y sea posible encontrarlos en la capa superficial.



Agujeros y cordones de excreciones

Pero lo que realmente delata a nuestros gusanos son los agujeros en la playa que se descubren con la marea baja, momento más adecuado para su encuentro y recolección. Donde detectemos una serie de pequeños orificios, de poco más de dos milímetros de ancho repartidos más o menos simétricamente, podrían ser las bocas de entrada y salida de su refugio, un signo posible de la presencia de una colonia.
Junto a estos agujeros, certificará la presencia de sus escondites subterráneos unos cordones de arena entrelazados que se acumulan en la superficie, que en realidad son la acumulación de restos orgánicos que forman sus excreciones.
Sumado a todo estos factores, otras condiciones que pueden favorecer su asentamiento son la proximidad de alguna conservera, depuradora de marisco o cualquier otra factoría de manufacturados de productos del mar. Es factible que los gusanos se afinquen relativamente próximos a estas factorías, para recibir de manera cómoda el alimento que les proporcionan los vertidos biológicos que generan este tipo de industrias, como restos de peces. Hace pocos años en una costa coruñesa se criaban incalculables miñocas en las cercanías de un antiguo matadero junto al mar, ya que se vertían restos orgánicos que eran auténticos manjares para los anélidos.





Gusanos con valor en alza

La creciente demanda comercial -gracias a los pescadores deportivos como nosotros- de un gusano que no hace tanto tiempo era considerado en muchas zonas como un producto sin valor, prácticamente como un “bicho” de uso para los pescadores de la zona, hace que también exista cada vez una legislación propia relativa a los poliquetos, nombre científico con el que se clasifica a estos arenícolas marinos. Aunque a todos los gusanos marinos en Galicia se les denomina comos miñocas, en realidad su definición técnica es Nereis Virens.
Cada vez son más las cofradías de las villas marineras que si no ya los comercializan, analizan y valoran esta posibilidad, debido a la gran rentabilidad que ofrecen. Un dato sorprendente: el pasado año 2005 la miñoca fue la especie marítima de Galicia con mayor precio, con una media de 117 euros por kilogramo, muy por encima, por ejemplo, de los 34 euros de la langosta. Es indudable que es más factible pescar varios kilos de langostas que miñocas, pero con este elevado precio, a pesar de su diminuto peso y tamaño, las Cofradías de algunas villas marineras encuentran en los gusanos una alternativa o fuente de ingresos extra al marisqueo.




Por tanto, y contra lo que algunos puedan pensar, no estamos hablando de algo sin valor, como si fuera una simple lombriz de tierra de una huerta. De hecho, cada comunidad autónoma puede regular una normativa particular respecto al uso y extracción de los poliquetos o gusanos marinos -con sanciones específicas por incumplimiento de las normas- por lo que sería conveniente que nos informemos antes de su búsqueda de la legislación vigente relativa a nuestra zona de actuación.

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DESTACADOS:

• Un primer paso será averiguar si en nuestra zona se crían gusanos marinos, las mayores posibilidades serán en el Atlántico y Cantábrico, en fondos fangosos y cerca de desembocaduras o rías con baja salinidad, siempre en marea baja


• El valor comercial de los denominados poliquetos hace que existan normas que regulen su captura, por lo que tendremos que conocer la legislación de cada comunidad, en Galicia se permiten 50 miñocas diarias por licencia deportiva


• Localizada una playa fangosa y abrigada, habrá que buscar con la marea baja los agujeros abiertos en la superficie del arenal donde se esconden los arenícolas, sus deyecciones los delatan: forman montones de cordones de arena entrelazados


• Una azada sería ideal para remover los lodos, pero dado su alto coste podemos emplear una pala de jardinería, incluso una paleta de obrero, lo importante que la herramienta sea rígida y nos permita profundizar lo máximo en cada clavada


• Ya en la superficie, los gusanos huyen despavoridos de nuevo hacia las entrañas de los fangos, lo que requiere cogerlos inmediatamente cuando estén a nuestro alcance, no tirando de ellos medio metidos en el lodo, ya que se rompen


• ¡Increíble, pero cierto! Las miñocas -gusanos marinos gallegos- fue la especie marítima del pasado año 2005 con mayor precio en sus lonjas, con una media de 117 euros por kilogramo, ¡muy por encima de los 34 euros de la langosta!